Microbiota intestinal y sistema inmunológico: cómo equilibrarla para fortalecer tus defensas

Publicado por Ana Maria Lajusticia USA en

Microbiota intestinal y sistema inmunológico: cómo equilibrarla para fortalecer tus defensas

Una microbiota intestinal equilibrada es la base de un sistema inmunológico fuerte y de una buena salud general. Descubre cómo cuidarla y potenciar tus defensas.


1. ¿Cómo aprende nuestro sistema inmunológico?

Desde el nacimiento, el sistema inmunitario funciona como un motor de aprendizaje: necesita reconocer qué es dañino y qué no. En los bebés, la respuesta innata provoca incluso fiebres leves porque aún no distingue bien entre amenazas reales e inofensivas.

Con el tiempo, gracias al contacto con patógenos y a las vacunas, se genera memoria inmunológica. Esto permite una respuesta más específica y efectiva en futuras exposiciones. Sin embargo, algunas enfermedades como la gripe requieren un entrenamiento constante porque los virus cambian rápidamente o la inmunidad dura poco.

Este proceso va fortaleciendo la inmunidad adaptativa, que se vuelve más precisa con la experiencia.


2. Microbiota y sistema inmunológico

Desde el parto, los bebés adquieren microbiota de la madre —especialmente mediante el parto vaginal y la lactancia—, lo que favorece bacterias beneficiosas. Entre los 3 y 5 años, la microbiota infantil comienza a parecerse a la de un adulto, influida por la alimentación, el entorno y las vacunas.

Factores como la dieta, los antibióticos, el estrés crónico o las infecciones pueden alterar este equilibrio, lo que se conoce como disbiosis. Una microbiota sana ayuda al sistema inmunológico a distinguir qué atacar y qué tolerar. Por el contrario, el desequilibrio puede generar respuestas exageradas como alergias, asma o enfermedades autoinmunes.


3. Factores que afectan la flora intestinal

  • Tipo de parto: el parto vaginal expone al bebé a bacterias beneficiosas como Lactobacillus, Escherichia y Bacteroides. En cambio, la cesárea limita esa exposición e introduce microbios de la piel y el ambiente como Staphylococcus o Enterococcus.

  • Lactancia vs. fórmula: la leche materna aporta prebióticos naturales y bacterias beneficiosas. Se asocia con menos alergias, incluso hacia animales.

  • Alimentación: una dieta rica en fibra y baja en ultraprocesados favorece la microbiota. Los alimentos fermentados también ayudan, mientras que el exceso de azúcares y procesados aumenta la inflamación.

  • Antibióticos: eliminan bacterias dañinas pero también las beneficiosas; el uso excesivo altera el equilibrio intestinal.

  • Otros factores: el estrés, la falta de sueño, el envejecimiento y ciertas enfermedades impactan negativamente en la flora intestinal.


4. ¿Por qué el intestino es clave para la inmunidad?

  • Barrera y defensa: la microbiota sana compite con patógenos, produce compuestos antimicrobianos y refuerza la barrera intestinal, evitando que toxinas entren en la sangre.

  • Regulación inmunológica: el 70–80% de las células inmunitarias viven en el intestino. Las placas de Peyer enseñan al sistema a diferenciar amenazas reales de sustancias inofensivas como alimentos o alérgenos ambientales.

  • Producción de metabolitos: los microbios generan ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y moléculas que regulan la inflamación, la tolerancia inmune y la integridad de la mucosa intestinal.

  • Inflamación y enfermedad: la disbiosis genera inflamación de bajo grado, asociada a alergias, autoinmunidad, enfermedades cardiovasculares, metabólicas e incluso cáncer o depresión.


5. Cómo cuidar tu microbiota y tu sistema inmunológico

  • Parto vaginal y lactancia (cuando sea posible): favorecen la colonización bacteriana saludable desde el inicio de la vida.

  • Alimentación consciente: prioriza fibra, frutas, verduras, legumbres y alimentos fermentados. Reduce ultraprocesados y azúcares refinados.

  • Uso responsable de antibióticos: solo cuando sea necesario y bajo prescripción médica.

  • Estilo de vida saludable: maneja el estrés, duerme bien, mantente activo y come equilibrado.

El magnesio desempeña un papel crucial en la función inmunitaria al participar en múltiples procesos celulares que regulan la respuesta de nuestras defensas. Es esencial para:

  • Mantener la integridad de la barrera intestinal
  • Producir anticuerpos
  • La activación de los linfocitos T (fundamentales para combatir infecciones)
  • La regulación de citoquinas, que son mensajeros químicos de las células inmunitarias.

Un déficit de magnesio puede llevar a una respuesta inflamatoria exagerada y a una mayor susceptibilidad a infecciones.

La vitamina C, por su parte, actúa como un potente antioxidante que protege a las células defensivas de la acción de los radicales libres, reduciendo la frecuencia y duración de enfermedades infecciosas. En concreto, estimula la producción y función de los neutrófilos, que destruyen patógenos. También mejora la actividad de los linfocitos y favorece la producción de las proteínas que ayudan a combatir infecciones virales.

Fotografía de alimentos ricos en probióticos y prebióticos que favorecen el equilibrio de la microbiota y la salud inmune.

La categoría de complementos alimenticios Defensas de Ana María Lajusticia® contiene estos nutrientes tan importantes, así como equinácea o jalea real para conseguir ayudar a tu sistema inmune de la forma más reforzada posible.

 


📊 Resumen en tabla

Componente Función
Microbiota Entrena al sistema inmune y refuerza la barrera intestinal
Disbiosis Genera inflamación y aumenta riesgo de enfermedades
Factores de influencia Dieta, tipo de parto, antibióticos, estrés, sueño y edad
Estrategias de cuidado Buena alimentación, estilo de vida saludable y uso responsable de fármacos

👉 Cuidar la microbiota no solo mejora la digestión, también fortalece tu sistema inmunológico y protege tu salud a largo plazo.


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